jueves, 5 de noviembre de 2015

La bicicleta / Jorge Ramos



La bicicleta

Jorge Ramos Pérez

Día 1.- Traigo la cabeza revuelta. Mi mirada está fija en la luz roja del semáforo. En la esquina de Orizaba y San Luis Potosí el chirriar de llantas, un golpe seco y el eco de la caída de pedazos de plástico en el pavimento me sacan del marasmo. Lo último que alcanzo a ver es cómo una camioneta azul sale volando para estrellarse en un negocio de pizzas. El punto ciego me impide ver la escena completa. En el carril contrario distingo un coche rojo con la defensa destrozada, quien supongo que se pasó el alto y golpeó a la camioneta azul, misma que rozó otro vehículo que iba metros más adelante, con una bicicleta colgada atrás. El rebote la mandó no precisamente a comprar pizzas. Mi cabeza sigue revuelta.

Día 2.- Sigo con la cabeza revuelta. El semáforo en rojo. Hay un ligero embotellamiento. Sin prisa espero el verde. Avanzamos lento sobre la Calzada Camarones. Los dos carriles de la derecha están cerrados. Me causa extrañeza ver las torretas de dos patrullas y el lomo curvo de un camión revolvedora de Concretos Moctezuma. El corte a la circulación vehicular lo hicieron los policías con esas lúgubres cintas amarillas que coloca la autoridad en "la escena del crimen". A veces el tiempo transcurre más lento. Avanzamos. Hay una bicicleta destrozada en la banqueta. A un lado distingo los tenis empolvados de un hombre. Una tela blanca cubre la mayor parte de su cuerpo, desde la cabeza hasta las rodillas. Era un pantalón de mezclilla, sucio, empolvado. Un charco de sangre sobresale de la tela. El líquido rojo ha hecho un camino sobre el pavimento, a un lado de las ruedas del camión. Mi cabeza sigue revuelta.



Día 3.- En mi cabeza sigue la revuelta. Ese día tomo el periódico. Todos los días lo hago. Leo que “un hombre de entre 58 y 60 años de edad murió al golpearse la cabeza contra el pavimento en las inmediaciones de Calzada Ermita Iztapalapa y Rojo Gómez a consecuencia de la embestida que recibió por parte de un ciclista que huyó del lugar de los hechos”. El ciclista huyó. Las cámaras de seguridad grabaron el momento. Sigo con la cabeza hecha nudos.

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