La basura encontró su lugar, la mujer no
Jorge Ramos Pérez
Un frío mes de diciembre conocí a Alfredo Jiménez. Su piel reseca, el estómago inflado a punto de reventar. Su rostro era una mueca por un dolor que le abrazaba todo su avejentado cuerpo de 56 años. Me dijo que ha sido vagabundo por muchos años, tantos que ya perdió la cuenta. Lo vi en el suelo sobre un petate de la Estancia Comunitaria El Buen Samaritano, a cargo del sacerdote José Rentería, en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca.
Hasta el albergue llegan decenas o cientos de oaxaqueños de distintos puntos de su orografía. Su pobreza es ostensible y para ellos es un oasis cuando vienen a algún tratamiento de semanas en los hospitales de la ciudad de Oaxaca.
Justo a unos metros está el Centro de Acopio de materiales reciclables. Vidrio, cartón, periódico. Ahí mismo separan los materiales orgánicos y los llevan por un camino terregoso para ser usado en siembra de plantas medicinales de la región y en la producción de lombrices que sirven para un fertilizante sin químicos.
Al deambular por este pueblo que es famoso por sus artesanos que crean bellísimas figuras de barro negro veo a la gente esperar el camión de la basura. Un día recogen vidrio y papel, al siguiente los desechos orgánicos.
Los hombres del camión recolector aceptan su propina pero dan un recibo a cambio que deja constancia. Si alguien quema sus desechos en la calle es sujeto a una reprimenda. Si lo vuelve a hacer, un vecino que lo denuncie tiene derecho a quedarse con la mitad de la multa de hasta 500 pesos.
En este pueblo no usan platos ni vasos de unicel en las fiestas de cumpleaños. Tienen una enorme vajilla que prestan para las constantes reuniones, hasta para una boda con más de mil invitados. Plato roto, plato pagado, es la consigna.
San Bartolo es un ejemplo de modernidad. Pero es un pueblo machista.
El 20 de octubre de 2013, las mujeres fueron echadas de la integración de cabildo. En la batalla previa lograron ocupar tres espacios. Catalina Galán, por ejemplo, una maestra integrante de la Sección 22 que tan mal parado deja a Oaxaca en materia de educación, fue parte del mismo y encabezó el programa “Municipio Ambientalmente Responsable”.
Catalina relató que en esa asamblea más de 50 mujeres abandonaron la sesión porque no les permitieron participar en el cabildo.
“Dicen que no podemos ser policías, por ejemplo, pero claro que podemos”, aseguró la profesora.
A pesar de los reclamos, el cabildo lo integraron sólo hombres. El caso tocó las puertas del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEPCO). En principio acordaron reeditar el procedimiento. Las volvieron a excluir y decidieron impugnar otra vez.
“Muchos creen que la mujer es sólo para estar en la casa, pero no”, esbozó Catalina Galán, aunque los varones de San Bartolo piensan lo contrario.
En sesión pública, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió el cinco de marzo de 2014 anular las elecciones en San Bartolo Coyotepec y ordenó la realización de comicios extraordinarios para que las mujeres puedan aspirar a todos los cargos de elección popular.
La sentencia fue aprobada por unanimidad de la Sala Superior celebrada tres días antes del Día Internacional de la Mujer.
Además, pidió al IEEPCO que informe a los integrantes de esa comunidad respecto de los derechos
de votar y ser votadas que tienen las mujeres que son víctimas, otra vez, del machismo.
En San Bartolo Coyotepec, Alfredo Jiménez no pasa hambre y su dolor es aliviado. El albergue El Buen Samaritano protege a desvalidos. La basura es reutilizada y quien la queme es sancionado, todo ello refleja a un pueblo de avanzada, pero deplorable en el respeto a la mujer.
Además, pidió al IEEPCO que informe a los integrantes de esa comunidad respecto de los derechos
de votar y ser votadas que tienen las mujeres que son víctimas, otra vez, del machismo.
En San Bartolo Coyotepec, Alfredo Jiménez no pasa hambre y su dolor es aliviado. El albergue El Buen Samaritano protege a desvalidos. La basura es reutilizada y quien la queme es sancionado, todo ello refleja a un pueblo de avanzada, pero deplorable en el respeto a la mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario